Ada Colau,

  • Ahora que Rita Barberá está todo el día en el candelero televisivo por (presunto) blanqueo de dinero y el PP valenciano imputado todo él a raíz del caso Imelsa, es un agravio comparativo lo que se publica de Ada Colau y su gestión. De la protagonista de “La hostia en B”, la senadora interpreta su mejor papel ante la cámara delante del cheque por valor de 1000 euros firmado por ella misma.

  • No me extraña que Félix de Azúa, el que será investido miembro de la Real Academia de la Lengua el próximo domingo, sea noticia por recolocar en el mercado laboral a Ada Colau cuando ella no se lo ha pedido. La soberbia de los intelectuales frente a la gente que busca ser el adalid del cambio en este periodo convulso que nos ha tocado vivir es patente; por eso nos tienen entretenidos con estadísticas sobre cómo evoluciona la intención de voto caso de repetirse las elecciones: desde el trasvase de votos del PSOE a Podemos, si el primero pacta con Albert Rivera, a la abstención que favorecería al PP o el aumento de Ciudadanos. 

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    ¡Queridos hermanos/as!

    He tardado tanto en manifestarme porque el planeta es grande y no me gusta aparecer en plasma. Sabéis que mi naturaleza divina no me permite usar el ocio como excusa para decir que he estado muy ocupado en otros menesteres. Me cuesta, a pesar de ser Dios, controlar la naturaleza humana porque entre otras cosas, habéis evolucionado tanto que habéis inventado lo peor: la burocracia. “Pedid y se os dará” es un bulo mitológico propagado en las homilías, reflejo de las malas intenciones de algún secretario que levantó acta tendenciosa: ¡jamás pronuncié esa frase!; yo no soy político profesional.

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