Alicia Sánchez-Camacho,

  • Cuando Adán entró en el Paraíso, defendió a capa y espada que crearía un país llamado Cataluña, donde sus ciutadans defenderían sus derechos por medio de su plataforma. Como en el  Paraíso todo el mundo va en bolas, le pareció conveniente anunciar la llegada de tiempos de esperanza como Dios le trajo al mundo. Hasta que apareció la mujer, que le tentó con la manzana del liberalismo y ambos procrearon para extender Ciudadanos por el mundo pariendo a Albert Rivera.

    El retoño Albert Rivera, apodado en casa como Ibex 35,  aprendió rápido: aspecto impecable, verborrea fácil,  carisma y una capacidad de engaño solo superada en su época por Felipe González, que convencía a todos en sus apariciones televisivas. Pero es normal en un país en el que la gente ve un cambio cuando le cambian de collar al perro. Marca blanca del PP, cedió a la tentación cuando Alicia Sánchez-Camacho le ofreció la manzana y los nazis de alrededor todo su cariño. Ciudadanos se extendería por la península a cambio de engañar a la gente con mensajes confusos sobre economía, aborto o derechos; ¡sorpresa! Un partido nuevo irrumpe en la arena política prometiendo acabar con las privatizaciones, sin populismos, sin coleta y humildemente. 

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