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Cristina Cifuentes,

  • Ciudadanos, el recambio de la Transición

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    Begoña Arnaldes Alonso.

    El congreso del PP celebrado en Sevilla se despidió con más pena que gloria, sin atisbo de victoria ante los comicios del año que viene. Añorando los viejos tiempos, aquéllos del “Cara al Sol”, lo único que se han atrevido a echar de menos ahora es el pasado próximo, ése que les otorgó la mayoría absoluta hace dos legislaturas y que les ha hecho legislar contra la libertad de expresión tanto en la sociedad como en la cultura. Franquismo sociológico de capa caída, como lo demuestra la evolución de la sociedad ante la represión de una democracia simulada, que dicta la Ley Mordaza contra raperos o persigue las redes sociales porque los medios de comunicación tradicionales ya los tiene controlados. Resultado de esta evolución ha sido el cambio del espectro ideológico en intención de voto, que marca el fin del Bipartidismo tras 40 años de hegemonía.

  • Las piernas del PP

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    La había visto más veces pero quedé prendado de ella con aquellas fotos en las que decía “cómeme”, con el pelo revuelto y la boca entreabierta, enseñándome sus piernas; yo acudí presto a dejarme trenzar en sus brazos y permití que anudara con sus sugerentes pies el cabo que me ataría a ella durante años. Cuando me acerqué a besarla, noté que su lengua se desenrollaba como la de los lagartos de la serie “V”. La empujé aterrado y me saqué rápidamente de la lengua la papeleta del PP; Mariano Rajoy la nombraría vicepresidenta del Gobierno a por representar tan artísticamente el ADN del partido: las apariencias engañan y la realidad no es como la pintan. 

  • Ser feminista es de guarras

     

    Begoña Arnaldes Alonso.

    Las mujeres no tenemos libertad ni para prostituirnos. Esta reflexión que suena a tremendismo tiene una base social tan normalizada que inmediatamente provoca reacciones en su contra; es la estructura patriarcal la que responde. Si sueltas esta frase en una conversación con gente, cualquiera te contradice alegando que tu cuerpo es tuyo y nadie te obliga, exactamente la misma reflexión de los naranjas de Rivera defendiendo el altruismo de las mujeres que alquilan sus vientres. Como en todo, la culpa es “de las chicas”, no del sistema ni de la hegemonía machista y cristiana que las usa.

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