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Dolores de Cospedal

  • La había visto más veces pero quedé prendado de ella con aquellas fotos en las que decía “cómeme”, con el pelo revuelto y la boca entreabierta, enseñándome sus piernas; yo acudí presto a dejarme trenzar en sus brazos y permití que anudara con sus sugerentes pies el cabo que me ataría a ella durante años. Cuando me acerqué a besarla, noté que su lengua se desenrollaba como la de los lagartos de la serie “V”. La empujé aterrado y me saqué rápidamente de la lengua la papeleta del PP; Mariano Rajoy la nombraría vicepresidenta del Gobierno a por representar tan artísticamente el ADN del partido: las apariencias engañan y la realidad no es como la pintan. 

  • Querida Ángela:

    Quiero que conozcas de primera mano el  gobierno que he presentado y contarte un par de “cosillas”. Sé que no te gusta demorar las cosas, pero he tenido que tirar de un amigo para formar gobierno y no le he localizado antes. No creas que me ha gustado ir rezagado, pero en España, si dices las cosas como son, que tú eres mujer de soltarlo, no me votan. He estado preocupado por cómo adelantar mi investidura a la investigación a mi partido porque celebrarla en Soto del Real no es tradición. España, mi querida Ángela, es un país de tradiciones. 

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