Galicia,

  • El PP tiene un problema con Rita Barberá, y es que, después de muerta, no sabe qué hacer con el cadáver; me pongo en la situación de un político cualquiera, falto de escrúpulos, al que le da igual de dónde proceda el dinero para vivir por encima de sus posibilidades: de comisiones cobradas irregularmente o del narcotráfico (presuntamente). Uno de ellos, Alfonso Alonso, 10 días antes de las elecciones vascas  le pidió que “pensara en el partido e hiciera lo mejor para la formación”. Celia Villalobos ha culpado a los periodistas de su muerte, Rafael Hernando ha declarado que  “era una mujer que vivía de alquiler” y Cospedal, busto parlante especializado en abrir la boca para no decir nada, la “clavó” declarando que “hasta que no le de un infarto y la mate, no pararán”. Touché.

  • Hace unos días, viendo la famosa foto de Alberto Núñez Feijóo en el yate de un narcotraficante,  comentaba con alguien que la primera bendición que recibimos no es la del cura que nos bautiza, sino el lugar y el entorno en los que venimos al mundo. No sé si recordarán ustedes el juicio contra Meredith Kercher, estudiante británica asesinada en Perugia en 2007 y que llevó a la cárcel a una estadounidense, un italiano y a un marfileño. El único que continúa en prisión es el negro marfileño, que dicen que les vendió la droga; la americana, compañera de piso de la asesinada, volvió rauda y veloz a Estados Unidos y el italiano alterna la Ingeniería con entrevistas en televisión.

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