Ignacio González,

  • Allá por abril del 2014 nos enterábamos de que la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, había tenido un pequeño percance con una moto por ir a sacar dinero de un cajero; este acto cotidiano, que realizamos la ciudadanía con frecuencia, tenía su carácter simbólico y quiso Esperanza que, ante cualquier hecho delictivo, se pusiera el foco en lo que realmente había provocado “un hecho aislado”: el acto de emprender una persecución tras arrollar la moto.

  • Las uvas de Nochevieja han abierto la veda a las flores y a la campaña electoral; el ministro de Economía Luis de Guindos ha asegurado a micrófono abierto que la economía se ha recuperado hasta tal punto que a los españoles  ya no les da miedo perder el empleo, es decir, gastar. Vaticina Luis de Guindos que las rebajas de este año van a ser la repera para los pequeños comerciantes, que harán caja como no la han hecho desde el inicio de la crisis con Zapatero; y más de uno le creerá. ¡Bendita ignorancia! La seguridad de Luis de Guindos viene avalada por los presupuestos para 2015 preparados por el gobierno, que mucho le debemos los ciudadanos a este año electoral: suben las pensiones y el Salario Mínimo Interprofesional, tres euros más o menos, de momento el recibo de la luz se estanca y se congelan las tasas municipales. Tales son los augurios del que fuera responsable de la quebrada Lehman Brothers, que el gobierno contribuye a la felicidad de los ciudadanos bajando el IVA de las flores: del 21% al 10%.

  • Va a resultar que nuestros abuelitos solo han acumulado por encima de sus posibilidades los medicamentos que les cabían en el armario. El dinero ahorrado toda la vida de duro trabajo, en vez de guardarlo en ese armario, prefirieron invertirlo en compra de preferentes en su banco de toda la vida. “Los ancianos –que diría Cristóbal Montoro- han quebrado el sistema farmacéutico. Justo es, pues, que los directivos de Caja Madrid se hayan apropiado de su dinero con argucias ilegales hasta convertirlo en dinero B”. Quien roba a un ladrón…

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