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Paco Granados,

  • En la noche de los muertos vivientes, la madre de Caperucita la Coja le habló tiernamente a su hija:

     “¡Escucha hija! nos han quitado la ayuda a la dependencia y la abuelita está sola en casa. Vete cojeando como puedas y llévale la cestita con comida, que ahora por rebuscar en la basura le multan”.

    “Pero mamá,-respondió Caperucita compungida- se va a hacer de noche y me da miedo la oscuridad”.

    “Hija, si no le llevas la cesta la abuelita no nos ayudará con su pensión y yo tengo que ir a buscar trabajo.  Vete por el bosque y aléjate del cementerio; ¡verás como llegas enseguida!”

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