Rafael Hernando,

  • Para que quede patente el divorcio entre la clase política actual y la sociedad, tras el sacrificio de Excálibur por si estaba contagiado de ébola, el gobierno del PP ha decidido poner al frente del Congreso un doberman: Rafael Hernando. Cabe preguntarse si su actitud, ahora que va a ser portavoz del PP en el Congreso, viene provocada por poner al frente a la guardia más reaccionaria o, de cara a aparentar, hará declaraciones con bozal al igual que los diputados se fotografían con mordazas en la boca contra la norma que nos devuelve a tiempos del Franquismo. Una norma que estigmatizará a la ciudadanía por sus protestas sociales y la dejará indefensa ante  la Policía y la Administración.

  • El PP tiene un problema con Rita Barberá, y es que, después de muerta, no sabe qué hacer con el cadáver; me pongo en la situación de un político cualquiera, falto de escrúpulos, al que le da igual de dónde proceda el dinero para vivir por encima de sus posibilidades: de comisiones cobradas irregularmente o del narcotráfico (presuntamente). Uno de ellos, Alfonso Alonso, 10 días antes de las elecciones vascas  le pidió que “pensara en el partido e hiciera lo mejor para la formación”. Celia Villalobos ha culpado a los periodistas de su muerte, Rafael Hernando ha declarado que  “era una mujer que vivía de alquiler” y Cospedal, busto parlante especializado en abrir la boca para no decir nada, la “clavó” declarando que “hasta que no le de un infarto y la mate, no pararán”. Touché.

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